Llegar a Atenas para mí es respirar Destino. Es reconocer, recordar, renacer en la Memoria. Es anámnesis teñida de los sentimientos más altos, los ideales más sublimes. La Acrópolis y la invisible estatua de la Doncella, tan presente. Los olivos, las nubes, las piedras. Los hombres que aquí fueron, los helenos de otros tiempos: la huella de Sócrates, de Fidias, de Platón... El amor de Aspasia por Pericles y de Pericles por Aspasia. La lengua griega, suma de bellezas. El aire, el sol, la canción del viento entre los los olivos. El paisaje que Dimitris Pikionis trazó para que Atenas pudiera vincular su pasado con su presente. Tantos mitos, tantos seres, tanto amor...
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| Frente a la llamada prisión de Sócrates |
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| La luna del Partenón |
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| Odeón de Herodes Ático |
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| En la Pnyx |
Versos escritos frente a los mármoles del Partenón, de Ian Charles Lepine
Posted by María García Esperón
La marmórea cercanía,
eternidad
blanca como los siglos
que han pasado
del instante
de Atenea:
imágenes sin verbo
que confiera
muerte tanto tiempo al todo.
Solo mármol,
hombres y centauros,
Dioses en un
tiempo en que la luz
Daba las horas
y las sombras a la muerte.
Luz de amapola
por la cúpula de las edades
que ilumina el
sueño de Pericles
–el hombre que
fue Atenas–
y la fuerza
del imperio
que de la
pólvora del otomano
y los cañones
de Venecia
por amor al pentélico
papiro
hizo nacer luz
ática en el
país del sol
muerto;
ahí donde los
frisos descendieron
de sus
columnas a las terribles
alturas de los
hombres
y por vez
primera vimos
la espalda del
Dioniso,
en su
alabastro atardecer,
que Fidias quiso
solo para los ojos
inmortales de
la obscuridad
y la ceguera
eterna de los dioses.
Enigma, de Aurelio González Ovies, frente al templo de Zeus en Atenas
Posted by María García EsperónEnigma es un poema de Aurelio González Ovies, publicado en el libro "Entonces" (BajAmar editores, 2017)
En los primeros días de enero 2017 pude mirar de cerca los mármoles del Partenón en el Museo Británico y evocar la grandeza de Atenas en una incomparable experiencia estética. Fe en el hombre y sus realizaciones y la convicción de forjar una humanidad nueva a la altura de sus más nobles orígenes. Esto lo pienso no solamente por la cultura occidental sino por los civilizaciones americanas. Ante el mármol eterno, una vez más, manifiesto mi intención de transmitir a los niños y jóvenes el amor por los altos ideales y las mejores realizaciones de la cultura universal.
Porque nosotros sabemos
El Disco de Troya
El Disco de Troya
Thalassa: Un plan lector a la altura de los héroes es el que tengo el gusto de poner en sus manos a través de este catálogo que reúne mis libros publicados en diversas editoriales de Hispanoamérica. La palabra Thalassa significa mar en griego y evoca el océano que puede ser la literatura, su inagotabilidad y sus olas siempre renovadas.
Desde 2004 que di inicio a mi camino de escritora de literatura infantil y juvenil, estos títulos han tenido una gran aceptación entre los jóvenes de México, Argentina, Colombia, Cuba, Chile, Perú, Ecuador, Costa Rica y España.
A través de la lectura de estas obras, los jóvenes adquieren el entusiasmo y el gusto por visitar de propio impulso las grandes obras clásicas que fundaron la literatura occidental –La Ilíada, la Odisea, la Eneida-, de investigar periodos fascinantes de la historia de Egipto y de Mesoamérica. Asimismo, se interesan por emprender investigaciones en torno a los momentos más altos de la cultura occidental para extraer de ellas elementos importantes para construir su propia visión del mundo y enfrentar con una actitud crítica y propositiva el complejo panorama de nuestra civilización contemporánea.
Les invito a sumergirse en estos libros, a convertirse en compañeros y amigos de Alejandro Magno y Julio César, de Cleopatra y Octavio Augusto, de Moctezuma y Eneas, de la niña azteca Copo de Algodón y de la apasionada reina Dido de Cartago. De ver nacer el Partenón desde los ojos de Pericles, dibujarse los misterios de la Capilla Sixtina por las manos de Miguel Ángel, de cabalgar a lomos de la sabia tortuga de Charles Darwin y de excavar la sospecha de Troya al lado de Heinrich Schliemann.
Es momento de volver a escuchar las voces de la Historia y la Poesía, de envolverse en la fascinación de la Leyenda y de vibrar con las emociones de la Épica. Es momento, hoy y desde el mismo salón de clases, de estar todos a la altura de los héroes.
Reciban un afectuoso abrazo de su amiga
María García Esperón
Atenas siempre: olivo y eternidad, por Anabel Sáiz Ripoll
Posted by María García Esperón Etiquetas: ReseñasFuente: Voces de las dos orillas
Atenas siempre,
María García Esperón. Ilustraciones: Rocío Parra,
Enlace Editorial, 2015. (Tren Dorado. Quinta estación
“Atenas siempre” es una novela compuesta por infinidad de teselas que condesan, de forma prácticamente
épica, el significado y la trascendencia de la cultura griega, simbolizada en
Atenas. En Atenas está todo, la palabra, la convivencia, el despertar del ser
humano, las raíces, el mito, las luces y las sombras. María García Esperón
contempla, sorprendida, emocionada, alborozada, incluso, la creación de un
nuevo mundo de la mano de Pericles y rinde tributo a esa época, sin olvidar
mencionar algunos de los episodios bélicos más importantes que estuvieron a
punto de hacer sucumbir nuestra propia manera de ser, como la batalla de
Salamina y que, a la vez, le dieron sentido .
Esparta, Atenas,
Persia y sus líderes y sus hombres y su pensamiento. Todo late y revive en
“Atenas para siempre”. Y no es la autora quien nos lo cuenta, sino una joven
hetaira de Mileto, Aspasia, quien ha sido educada de forma esmerada y se
dedica, con vehemencia y pasión, a recrear algunos pasajes de la historia
griega que ella no vivió, pero que siente como suyos. Es Aspasia una logógrafa
o historiadora que sueña, algún día con ir Atenas. Ella nos cuenta una doble
historia, la suya personal y la de las gestas que tanto admira, aunque de ellas
extrae siempre el elemento humano, las dudas, las tribulaciones, las emociones
y los sentimientos porque Aspasia no se quiere quedar en la superficie sino que
busca entender el alma humana, el porqué de las guerras, el porqué de las
renuncias y el sentido que tiene todo eso para ella y para la humanidad.
Aspasia llega a
Atenas y se establece allí. Su fama la precede y entra en contacto con los
grandes nombres del momento como Sófocles. El propio Pericles la invita a su
casa y Aspasia destaca como gran conversadora, como mujer entendida y capaz.
Tanto es así que Pericles, maduro y sin amor, se rinde a la hetaira y le propone
enlazar sus vidas. Aspasia es esa gota
luminosa, tal y como la recrea la ilustradora en la portada, que
reivindica el papel de la mujer en la Antigüedad Clásica. Y esa es la historia. La de una joven, la de un gran
estratega y la de un mundo, el ateniense, que se estaba fraguando y asentando
con Pericles.
La novela es un
canto al amor, a la amistad, a las diferencias y a la entraña última del
hombre, allí donde vive la soledad, donde habitan los fantasmas y también las
glorias y las grandes gestas. El valor y la derrota, la superación de las
dificultades, la lucha por los propios ideales habitan en “Atenas siempre”. Un
mundo de hombres que parecían dioses y de dioses que semejaban hombres es el
que vemos en la novela.
Cabe destacar la
exhaustiva documentación de la autora y la capacidad de manejar emociones y
sentimientos y acercarlos, nuevos y reales, a nuestros días, a nuestra época.
En nombre de Hera y Niké, en nombre del fuego sagrado surgió nuestra cultura y
nuestras raíces. Surgió Occidente y, de allí, se expandió al Nuevo Mundo.
Y ha sido una escritora mexicana, de
raíces, aztecas, quien nos lo está recordando. La evocación, la contemplación
justa y sin distancias, porque María García Esperón, no juzga, no interviene,
deja libertad a sus personajes, permite que el lector entre, despacio, con
cierto miedo al principio y con fervor, al final, en el mundo de Aspasia. Solo
ella, joven y sagaz, enamorada y culta, puede entender que “El hombre no es más
que el acantilado donde chocan las olas del destino”.
No es gratuito que sea
una mujer quien entienda la historia y sepa aunar guerras con amores. Gracias a
esta especial visión entendemos que Atenas, mira por dónde, tiene alma
femenina.
En “Atenas
siempre” acaban triunfando, cómo no, las palabras: “Las palabras que pueden
ganar una batalla, elevar a un hombre a la condición de héroe, arrancar del
pueblo sacrificios increíbles, levantar una ciudad dorada desde el lodo”.
Otra mirada a los clásicos en el Gimnasio Moderno de Bogotá, el 10 de marzo de 2016
Posted by María García Esperón
Los Propíleos
La ciudad arquetípica -Troya, Atenas- brota al engarzarse los niveles. La Polis y la Acrópolis, la ciudad alta. Para acceder a ella se requiere un umbral, un pasadizo, unas puertas y para ello Mnesicles en el 437 a.C., bajo la guía de Pericles diseña los Propíleos.
No es empresa fácil, el terreno es accidentado y las prohibiciones que custodian lo sagrado acotan su trabajo. No deben tocarse los terrenos de Ártemis, la Cazadora es celosa. Y vengativa -pensaría Fidias años después, en el exilio. Tampoco debe tocarse la Vía Sacra, ni un centímetro del espacio de Atenea Niké. Y además, hay que continuar el proyecto de Pisístrato, del siglo VI, que inició la construcción de los Propíleos.
Mármol pentélico, el mármol que habla. Debe callar cuando se culmine en los Propíleos la Procesión Panatenea, cuando se extienda en el manto de la luz el manto de la diosa, tejido por las manos de las mujeres de Atenas. Los Propíleos no son una deidad de oro y marfil, sino un escenario santificado para que la mano del hombre toque por un segundo la mano del dios, de la diosa, el corazón de su Atenas.
Los Propíleos, hoy restaurados, tienen la infinita belleza de las obras de arte inacabadas. La Guerra del Peloponeso, en 431 a.C. interrumpió ese proyecto arquitectónico, que como los hijos de los hombres, fue también un sueño.
Atenas siempre
Autor: María García Esperón
Ilustrador: Rocío Parra
Enlace Editorial. Colección El Tren Dorado
Bogotá, 2014
144 páginas
La bella Aspasia, pupila de la hetaira Afrodisia en la culta ciudad jónica de Mileto, sintió desde niña el llamado de Atenas. Desde los catorce años eligió la profesión de logógrafa o historiadora y aprendió a amar el espíritu ateniense y, sin saberlo a ciencia cierta, se enamoró a distancia de Pericles, cuya vida iba siguiendo y cuyos actos reseñaba en sus crónicas.
Por fin logra establecerse en Atenas y recibe en su casa a artistas y filósofos, conoce a Fidias y a Sófocles, a Anaxágoras y Zenón y finalmente a Pericles. El amor surge entre los dos como si hubiera sido escrito por el destino y de sus manos entrelazadas brotará para la eternidad el sueño de la Acrópolis y para siempre, Atenas.
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